Imprimir

Flor de Oriente

Viejas leyendas cuentan que la Flor de Oriente era la más bella de las náyades que habitaban en los jardines colgantes de Babilonia, y que en tiempos de Cleopatra adornaba uno de sus palacios, cautiva en una gran pecera de oro.



Los caballeros Templarios la encontraron en Tierra Santa, y la liberaron en el río Ebro. Durante siglos ha sido la feroz y fiel guardiana de los fabulosos tesoros escondidos en las cuevas subacuáticas que se extienden bajo los cimientos del castillo de Miravet.



Esta es la náyade que vino a buscar a Juan cuando estaba caminando entre la vida y la muerte, quien lo acogió entre sus brazos.